Ruta del pimentón

Esta ruta recorre los caminos de un producto netamente extremeño. El pimentón está ligado a la Vera, una comarca privilegiada por la naturaleza, regada por el río Tiétar que la atraviesa por torrentes y gargantas y cuyo microclima permite que, junto a espléndidos bosques, florezcan fértiles vegas.
El pimentón llega a España de la mano de uno de los descubridores más notables de España: Cristóbal colón, que, junto con otros productos se los ofrece a los Reyes Católicos en el Monasterio de Guadalupe, y los monjes lo distribuyen y difunden por otros conventos, como el Monasterio de Yuste.

El Pimentón es un producto ligado a la comarca de la Vera, privilegiada por su naturaleza y regada por un río que atraviesa gargantas: el Tiétar.

 

Los pimientos para pimentón se inician con el cultivo en el mes de marzo, en semilleros, hasta que se produce el trasplante a los terrenos preparados en terrazas en el mes de mayo. Estos pimientos pueden ser dulces, agridulce, o picantes. Y es en el mes de octubre cuando se produce su recolección.

Una vez que se han recolectado, pasan al proceso tradicional de secado: en un hogar de leña, normalmente de encina o de roble, se voltean a mano hasta conseguir su secado idóneo; posteriormente es la fábrica o industria la que procede a la molienda en los molinos de piedra hasta conseguir ese polvo rojo y fino, el c

 

La Ruta del Pimentón recorre una serie de poblaciones de gran belleza por sus paisajes, así como por la abundancia de gargantas naturales surgidas entre los arroyos y pequeños ríos que nacen en las sierras, siendo, muchas de ellas, atractivas piscinas naturales.

La ruta la empezamos en Madrigal de la Vera, aquí visitaremos una de las gargantas y piscinas naturales más bellas y grandes del norte extremeño, la del río Alardos que además se completa con un grandioso puente, posiblemente de época romana, de un solo ojo; Valverde de la Vera con su Plaza mayor y la Fuente de los Cuatro Caños y no deberemos de perdernos su Castillo de Nuño Pérez, data del siglo XIV, la parte más antigua, añadiéndose nuevas incorporaciones en el tercer cuarto y últimos del siglo XV. De la primera etapa aún se conservan dos torres prismáticas, integradas en la iglesia parroquial, la segunda intervención cuenta con el testimonio de la gran torre hexagonal y la tercera y última actuación produce la remodelación de la primitiva iglesia y del propio castillo construyéndose una gran torre cuadrangular, conservándose sólo dos de sus muros y parte del tercero, aunque puede verse como era su compartimentación interna, así como varios de sus vanos, matacanes, garitas y escudos de los Zúñiga; Garganta la Olla; Jarandilla de la Vera, con su Castillo de los Condes de Oropesa, su iglesia de Ntra. Sra. de la Torre, la Plaza Mayor, y el convento de  Agustinos Recoletos; Pasarón de la Vera,  con su Palacio de los Manrique de Lara,la Iglesia del Salvado o el Palacio de los Condes de Osorno; Villanueva de la Vera, Losar de la Vera, Jaraíz de la Vera y Cuacos de Yuste, aquí admiraremos el Monasterio de Yuste, del S. XV en él decidió vivir sus últimos años el rey emperador Carlos V, está a 2 km. de Cuacos de Yuste, en un paraje acogedor, rodeado de arboleda y agua de pequeños arroyos que provienen de la Sierra de Tormentos, la Casa de Juan de Austria, su plaza Mayor y la Iglesia de Ntra. Sra. de Asunción.

En cuanto a que comer por la ruta del pimentón, está se encuentra salpicada de recetas, donde el toque mágico de su personalidad y diferencias lo marca su empleo. Así, la cocina del cordero y del cabrito, tan propia de la Vera, se distingue de otras zonas extremeñas por el uso del pimentón en todos sus guisos: el cordero sansero, la caldereta verata, el frite al modo de la Vera, las torteruelas o las piernas al horno.
Además, la ruta es muy rica en recetas de la huerta como las ensaladas de pimientos, en mil formas y gustos. Las habas frescas en caldereta de Navalmoral, las habas peludas con arroz de Jaraíz de la Vera, las patatas aborregás de Madrigal y el zorongollo en toda la ruta.
En cuacos de Yuste, la cocina monacal sigue viviendo en todo su esplendor: el bacalao al estilo del Monasterio, los huevos de vigilia, o la trucha en salsa de almendra. En Jarandilla tienen fama sus sopas de patatas, su cabrito y los revueltos de setas.
Los postres de la zona son-, la badila, unas natillas y los cochones, castañas dulces.
Un plato sencillo, es el de “huevos al plato con pimentón”

Elaboración:
Hacemos un puré de patatas cociendo 2 ó3 patatas en agua con sal y batiéndolas con un poco de leche. Mezclamos la carne picada con el pimentón y la dejamos para que tome el gusto durante unas horas. La rehogamos junto con los champiñones y el bacón cortado en tiras. Mezclamos la carne y demás ingredientes con el puré de patatas y lo extendemos en una fuente de horno, hacemos unos huecos para introducir los huevos y espolvoreamos con un poco de pimentón de la Vera. Introducimos en el horno hasta que la clara esté cuajada y retiramos del horno.