Ruta del cordero

 

La ruta que iniciamos a continuación tiene como hilo conductor el cordero. Pero, aunque la materia prima sea la misma, podemos afirmar que cada pueblo, cada casa, tiene su toque mágico y personal a la hora de prepararlo.

Por ello, esta ruta supone una maravillosa invitación a probar los sabores de los pucheros que hierven en las cocinas de la campiña, tan llenos de matices que adivinar su procedencia se hace imposible en el maridaje de las distintas cocinas.

Es muy difícil encontrar una cocina tan trabajada y con tanta variedad  y tantas posibilidades que ofrece el cordero en los asados o en los guisos.

En esta ruta del corderos se no ofrece además otras posibilidades gastronomicas como son la de la caza mayor y el cerdo.

Numerosas culturas han dejado su huella durante siglos en las distintas poblaciones de estas tierras del sur extremeño desde época prehistórica; poblaciones que aún conservan sus costumbres, usos y arquitecturas, dignas de ser admiradas y que recorreremos en nuestro paso por esta ruta fijada: podemos empezar por Granja de Torrehermosa, donde  podremos visitar la iglesia de la Purísima Concepción, del siglo XVI, la ermita de la Magdalena y del Cristo del Humilladero, y por último el Casino; Valencia de las Torres con su puente Medieval; Reina donde podremos admirar su Alcazaba y la Ermita de Ntra. Sra. de las Nieves; Fuente del Arco, Berlanga; Azuaga donde se encuentra el castillo de Miramontes, la Iglesia del Cristo del Humilladero y la Iglesia de la Merced, en esta localidad preparan una sopa de berros, y una buen sopa de almendras; Campillo de Llerena, Llerena con esa plaza Mayor y la Fuente de Zurbarán, tampoco nos podemos perder la iglesia de Ntra. Sra de la Granada y sus Murallas; en Casas de Reina no nos podemos perder su  teatro de la época Romana.; Valverde de Llerena y Ahillones.


La caldereta extremeña, cuyos orígenes se remontan a la época de la trashumancia, lleva como ingrediente básico un cordero o cabrito tierno con los condimentos usuales y cocidos a fuego lento de una buena candel de encina. Aún se sigue con la tradición de degustar este exquisito plato en el campo con motivo de cualquier celebración familiar o de amigos.

ELABORACION: El cordero se corta en trozos pequeños y éstos se sazonan con sal. Puesto al fuego el caldero de hierro con el aceite, se empieza por freír losCALDERETA ajos, pelados y enteros. Una vez fritos, se sacan o se reservan. Seguidamente, se echan los trozos de cordero y el hígado entero. Se rehogan a fuego algo vivo y se remueven, con la espumadera, hasta que hayan tomado un color rubio uniforme. En este punto se separa el hígado -que emplearemos después- y se echa la cebolla picada y el laurel. Déjese dorar también y espolvoréese todo con el pimentón; se añade el vino y se continúa removiendo el cordero con la espumadera, mientras el vino se va reduciendo. Añádase la harina y, después de rehogarla con la carne mójese con el caldo. Cocción: 45 minutos. Mientras cuece la caldereta se machacan, en el almirez, los granos de pimienta, los ajos fritos reservados, unas gotas de aceite y el pimiento morrón. Una vez bien majado, agrégueseles el hígado frito y fórmese una pasta finísima, que se diluirá con la salsa de la caldereta o bien con un cacillo de agua caliente si aquella escasea. Añadiremos esta pasta al cordero, que estará ya tierno. Un poco de perejil picado por encima, unos diez minutos más de cocción y la caldereta estará terminada. Sírvase en el mismo recipiente utilizado para guisar la caldereta.