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Ruta de la tenca
No hubiese sido justo olvidar en una guía de rutas gastronómicas extremeñas a la tenca, pez de charca, autóctono de estas tierras, que tiene el regusto al cieno fresco de las aguas encharcadas.
Los entendidos y amantes del comer de la tenca, dicen que esta se tiene que comer fresca y frita. Las localidades donde se asienta este tipo de pez, celebran una fiesta en torno a ella: Fiesta de la Tenca. El consumo de la tenca, y su comercialización, se concentra casi en su totalidad en la provincia de Cáceres, donde es un especie muy apreciada.
El cultivo de este ciprínido, morador de las tranquilas y aguas de las charcas de estos pueblos, ha sido fuente tradicional de ingresos y uno de los platos más solicitados de la gastronomía comarcal. En torno a la cocina de la tenca se ha fomentado toda una cultura social que ha propiciado la aparición de esta fiesta popular-que tuvo sus orígenes en Navas del Madroño -en la cual se degustan las exquisitas tencas fritas.
Existen muchas modalidades de preparación de este excelente pescado, pero la más apreciada es la fritura en aceite de oliva, especialmente cuando el tamaño de la tenca es pequeño. Otros guisos populares dignos de mención, para los cuales se reservan los ejemplares de mayor tamaño, son el Escabeche de Tencas y la Cazuela de Casar de Cáceres, aunque la lista de recetas es innumerable.
la Fiesta de la Tenca, una vez consolidada e institucionalizada, ha evolucionado para convertirse en un evento unificador para la Mancomunidad Tajo-Salor, donde tienen cabida múltiples manifestaciones culturales autóctonas, tales como concursos de pesca y gastronomía, pruebas deportivas, exposiciones de arte contemporáneo extremeño, muestras de artesanía, mesas redondas y exposiciones en relación a la tenca, conciertos, etc., que complementan una jornada gastronómica de carácter lúdico y cultural en la que el visitante puede disfrutar, en un ambiente festivo, con el colorido y la alegría de las casetas, donde en los calderos de aceite hirviendo se prepara el delicado manjar de las tencas fritas.
Cada año, un pueblo de la Mancomunidad Tajo-Salor se convierte en el anfitrión de esta Fiesta, en la que participan miles de visitantes y que se celebra el último sábado de Agosto. Los orígenes de la Fiesta de la Tenca se remontan a 1989, cuando se decide recuperar los festejos que Carlos V realizara en honor a este pez durante su viaje a Portugal.
Las actividades que se realizan en esta celebración son: un concurso de pesca, un concurso de gastronomía, donde los platos más originales y suculentos pasan a formar parte del Recetario de la Tenca, y la entrega de la Tenca de Oro a algún extremeño/a relevante. El público además disfruta de una degustación de tencas acompañada de pan y vino de la tierra
Partiendo desde Cáceres, ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1986, recorremos diversas poblaciones de la provincia cacereña donde poder saborear la extensa variedad de su recetario gastronómico, así como disfrutar de sus gentes, arquitectura y paisajes.
Cáceres: aquí pasearemos por una ciudad patrimonio de la humanidad, con lo cual, es
rica y variada en arquitectura, pasearemos por calles estrechas y plazas antiguas, recorremos su palacio Episcopal, situado en la Plaza de Santa María, ha sido residencia del obispo desde otros tiempos, conformando el lugar desde donde se gobierna la diócesis Coria-Cáceres y donde se encuentra ubicado el archivo diocesano. Su parte más antigua data del siglo XIII y la más moderna del siglo XVII. La fachada principal es renacentista (ss. XVI/XVII) y tiene la puerta en arco de medio punto, con doble adorno de sillares almohadillados.
Veremos dentro de Cáceres las murallas romanas
y árabe, levantadas por los romanos, de esta época se conserva gran parte y una puerta, la conocida como Arco del Cristo, que probablemente no esté intacta, sino que haya sido modificada. Posteriormente fueron reconstruidas por los visigodos y los musulmanes tras la conquista. En esta época de dominación árabe, los almohade levantan una muralla alrededor de la villa para frenar las conquistas de Alfonso VII y los ataques de las tropas leonesas en 1142. Su Torre de Bujaco, donde el tapial fue sustituido por mampostería careada y rejuntada con cal. Esta torre está relacionada con la figura del caudillo almohade Abu Jacob, quien atacó la población en 1174, ocupada entonces por los fratres de Cáceres, asociación que más tarde fue conocida como Orden de Santiago, reduciéndolos finalmente en esta torre, donde fueron derogados.
Entre sus palacios, podemos visitar el Palacio de Mayorazgo, el Palacio de la Generala, y el Palacio de los Golfines de Arriba; su construcción data de la segunda mitad del siglo XV, momento en el que uno de los miembros de la familia Golfín, García Golfín, se separa del núcleo familiar para establecerse en otra parte más alta de la ciudad, cercana también a la iglesia de San Mateo. Fue levantado como casa fuerte con torres en sus esquinas, de las que se conservan tres. Una situada frente al Postigo de Santa Ana, todavía con un poderoso matacán, y las otras dos con ventanas góticas y blasones de la familia. También del siglo XVI data el reducido patio ubicado en la parte posterior de la casa, porticado en sus cuatro lados en las dos plantas. Ya durante los siglos XVI y XVII se amplía el inmueble, encontrándose entre estas nuevas edificaciones la que conforma la fachada principal. Ésta tiene como únicos adornos los escudos que pueden observarse en la parte superior e inferior del balcón, arriba el de los Golfines y debajo los de la Cerda y Golfines, pertenecientes al matrimonio formado por Isabel de la Cerda y García de Golfín, fundadores del palacio.
A parte de todo lo arriba mencionada, Cáceres cuenta con: la
Casa de los Becerra, la Casa del Mono, el Palacio de las Cigüeñas, el Palacio de la Isla, el Palacio de Godoy, El Palacio de los Golfines de Abajo, el Palacio Carvajal. La familia Carvajal, a la cual perteneció esta casa-palacio, fue famosa por haber emplazado al rey Fernando IV ante el tribunal de Dios, treinta días después de que éste mandara ejecutar a dos de ellos; a raíz de la muerte del rey en esta misma plaza, se consideró que los hermanos Carvajal eran inocentes del supuesto asesinato del caballero Juan Alonso Benavente, asesinato por el que habían sido acusados. Situado en la calle Amargura, el palacio fue erigido entre los siglos XV y XVI. A pesar de que esta casa se quemó y fue posteriormente abandonada, fue restaurada durante las décadas de los 60 y 70, albergando actualmente el Patronato de Promoción del Turismo y Artesanía de Cáceres.
Y no podemos dejar de ver: el Castillo de Arguijuela, el Convento de San Francisco, la
Iglesia de San Juan, iglesia de Santiago, Templo de San Mateos y la concatedral de Santa María, primero fue templo pasando a ser concatedral en el año de 1.957, posee en su interior y exterior muestras de varios estilos arquitectónicos. Dentro de la misma, podemos encontrar el Museo de la concatedral de Santa María. De marcado estilo románico de transición al gótico, posee igualmente las huellas del renacimiento en el coro y en la torre. En su interior descansan los restos de numerosas familias señoriales que vivieron en Cáceres, enterrados entre las tres hermosas naves del templo. El retablo de la Capilla Mayor es obra de Roque Balduque y Guillén Ferrant en 1551, realizando en madera de cedro y de estilo protorrenacentista.La portada de la sacristía es un bello ejemplo del plateresco extremeño.
Deberemos de visitar también la ermita de Ntra. Sra. de Virgen de la Montaña, la plaza mayor, el ayuntamiento, el arco de la Estrella, la casa de los Toledo Moctezuma, el palacio de Hernando de Ovando, la plaza de San Jorge, plaza de San Mateo, convento de San Pablo, la calle Ancha, la casa de las Veletas.
Entre otras localidad a visitar podemos pasar por la localidad de Malpartida de Cáceres; Arroyo de luz; Brozas, donde visitaremos su castillo del siglo XV; Casar de Cáceres; Torrejoncillo; Navas de Madroño; y la localidad de Alcántara, donde podremos deleitarnos con monumentos tales como el conventual de San Benito, la iglesia de San Pedro Alcántara, la iglesia de Ntra. Sra. de San Benito y su Puente Romano, fue construido sobre el río Tajo en el siglo II, con 197 metros de longitud y 57 metros de altura en la pila central. El puente tiene seis arcos de medio punto, midiendo los dos centrales 28,80m. y 27,40 m. de luz, respectivamente. La apertura de los vanos centrales alcanza la máxima conocida en el volteo de arcos entre los puentes romanos conservados. Toda la construcción está revestida con sillar almohadillado, dispuesto una hilada a soga y otra a tizón, pero no se conoce la composición del núcleo. En el centro del puente hay un arco conmemorativo con dos inscripciones que hacen referencia a Trajano, bajo cuyo Imperio se ha considerado que se realizó la obra. También en este arco aparece una inscripción que alude a 11 municipios indígenas que sufragaron los gastos del puente, y una lápida que conmemora la restauración hecha a tiempos de Isabel II. Este arco es rematado con almenas, añadidas bajo el reinado de Carlos V, así como el águila imperial.
A la hora de comer, lo mejor “Tencas Fritas”
INGREDIENTES: 1 kg. de tencas, 1/8 l. de aceite, una cebolla mediana, un vaso de vino blanco seco, una cucharada sopera de aceite, pimentón, ajo, perejil y sal.
ELABORACION: Después de limpias y aviadas las
tencas, se fríen bien y se pasan a una cazuela, en el mismo aceite, se fríe la cebolla picada, un poco de harina y una cucharita de pimentón de La Vera, echando este sofrito sobre las tencas. Se machacan en un mortero o almirez un ajo y una ramita de perejil, echándolo también sobre las tencas. Se dejan cocer un rato, teniendo cuidado de que no se deshagan. Cuando estén en su punto, se apartan y se sirven calientes.
