Un banquete en el que tanto invitados como novios comen o cenan sentados mientras unos camareros sirven la comida es el sistema por el que opta la mayoría de las parejas para celebrar su enlace.
Sus ventajas son evidentes: los invitados sólo tienen que preocuparse de comer y disfrutar, y aunque a primera vista parezca lo contrario, su coste es similar al del bufet.
El precio variará en función del número de comensales, de la empresa escogida que ofrece el servicio y del menú elegido por los novios.
Tanto si pensáis celebrar vuestra boda en un hotel, en un restaurante o vais a contratar un cátering, las empresas suelen ofrecer un precio fijo por comensal que variará según el menú escogido y el servicio que ofrecen.
La decoración de las mesas, incluidas sillas, manteles, centros y vajilla, la cantidad y experiencia del servicio de camareros y cocineros, y el prestigio de la compañía que lo coordina son elementos que debéis tener en cuenta a la hora de reservar en uno u otro lugar.
El menú básico consta de primer y segundo plato, postre, café y algún licor. En la mayoría de los casos, si en el primer plato el ingrediente base es el pescado, el segundo suele ser carne y viceversa.
Cada empresa suele ofrecer varias alternativas entre las que os corresponderá decidir la que más se ajuste a vuestro presupuesto y deseos. También podéis sugerir variaciones para aquellos invitados que bien por gusto o por alergia no puedan comer algún ingrediente determinado.
En cuanto a la mesa, lo ideal es que ésta sea redonda, para no tener que destacar a unos invitados sobre otros, y acoja de ocho a diez personas.
Antes de llegar a la mesa, es habitual que los novios ofrezcan un pequeño aperitivo para dar tiempo a que todos los invitados lleguen al lugar de la celebración.
Después, invitados y novios pasarán a mesa. Tras el banquete, y si queréis quedar como reyes, ¡ofreced a eso de las tres o cuatro de la mañana canapés o bocadillitos salados para reponer fuerzas tras horas de energéticos bailes!
Y si además sois unos enamorados del dulce no perdáis la ocasión de ofrecer después una chocolatada. ¡Entrará de maravilla sobre todo si la noche ha refrescado el ambiente y despejará la cabeza de los que se hallan pasado un pelín con las copas...!