El Amor en el Matrimonio

Cuando a Dios se le ocurre crear al hombre, lo deja solo en el Paraíso. Y este al estar vagando, cansado y aburrido de tantas cosas buenas; se duerme y es ese momento cuando nuestro Padre Dios Creador piensa "esto no puede seguir así".. Sacó la costilla de este hombre e hizo la mujer... y ahí empieza la historia, porque el hombre unido a la mujer crea una familia, se pone a trabajar... Es un regalo que Dios da a Adán: Te doy una mujer: Eva. Adán cuando despierta se queda asombrado, admirado... Ah! esta si que es carne de mi carne y hueso de mi hueso. Esta es igual a mi, con esta sí puedo hablar... Comunicación.

Adán la coge, la recibe como lo que es, como un regalo y cuando a una cosa, a una persona se la ve, se la acoge como un regalo SE LA ESTA VALORANDO, se la está aupando y Eva que siente esta admiración hace suyo el don de Dios y ella responde a la acogida de Adán. Es un modelo de amor humano: Adán ama a Eva y Eva ama a Adán y antes Dios amó a Adán y a Eva.

No existe un decálogo o reglas a seguir para que el matrimonio sea feliz durante toda la vida, sino hay que, sobre todas las cosas respetar al otro.

Trata a la otra persona con amor, cuando haya alguna discusión no trates únicamente de buscar ganarle, sino trata de encontrar caminos y soluciones al problema.

Si tienes una crítica, algo que no te gusta, hazlo con amor.
Recuerda decirle una vez al día por lo menos, algo cariñoso a tu cónyuge, alimentará al amor y fortalecerá al matrimonio.

El amor conyugal tiene un doble juego, dar y recibir para así mantenerse y crecer.
-Si uno da sin recibir, termina dependiendo del otro.
-Si uno recibe sin dar, termina dominando al otro.

El mutuo intercambio de dar y recibir, nos hace más felices precisamente al dar, recibe compensaciones, y por haber recibido, desea seguir dando. Amar no es solamente tener relaciones físicas o sonreír cuando se está de buenas. Amar es hacer que el amor crezca: querer el bien del otro, ver todo lo que hace bien y no fijarse sólo en lo que hace mal. Se trata de hacer feliz al otro. Dar gratuitamente.
Amar de verdad al otro por lo que es. Un amor profundo es, sobretodo, sentirme tan atraído por el otro que sólo desee su felicidad. No lo amo por lo que puede aportarme sino por lo que es. En una relación así, las dos personas podrán compartir sentimientos, placer o ayudarse uno al otro. Pero la base de la relación es la propia persona, más allá de sus cualidades o defectos.

Querer amar al otro, pensar en el otro de forma libre y decidida. No se puede amar verdaderamente sin sacrificar una parte de nuestra libertad en favor del otro. Esta decisión debe ser recíproca puesto que de no ser así no podrá existir una verdadera relación: Querer hacer feliz a quien me ama contribuye a mi propia felicidad. Eso es amar: entregarse libre y mutuamente.